SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

22 SEP 2020 Fundado en 1956
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La Banda municipal de Elda con traje de gala, dirigida por el maestro Ramón Gorgé, en los jardines del Casino Eldense.

La fecha del 10 de agosto de 1900 quedó inscrita con letras de oro en los anales de la historia de la banda municipal de Elda y por extensión en la historia de nuestra ciudad, entonces villa. Hoy se cumplen 120 años del apoteósico triunfo eldense en el certamen veraniego de bandas de música de Alicante, en el año 1900.

La villa de Elda alcanzaba el umbral del siglo XX en pleno proceso de transformación económica y social. La otrora villa agrícola alcanzaba ya los 6.131 habitantes y las fábricas de calzado poblaban sus calles y la periferia. Aquella pequeña villa del interior de la provincia de Alicante ya competía con los grandes centros industriales zapateros de toda España por la calidad de sus zapatos y por la cantidad en producción. Desarrollo industrial y demográfico, con directas consecuencias tributarias, que llevaron a que pocos años más tarde, le fuera concedido el rango de ciudad (1904).

Haciendo gala de su valenciana, la banda municipal de música era el icono de la cultura municipal y de los momentos de ocio de los eldenses. Ese año, la banda de música, fundada en 1822, y dirigida por el maestro Ramón Gorgé, fue invitada a competir en el Certamen Musical de Alicante junto con las bandas de música Novelda, Muchamiel, Cehegín y Bocairente. Concurso musical organizado en el contexto de la fiestas en honor a la Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la ciudad.

A tenor de lo recogido en las crónicas periodísticas en la mano es fácil imaginar el espectáculo:

Con el aforo del coso alicantino vendido en su totalidad y la plaza llena hasta la bandera, la banda de música de Elda hizo su entrada en la plaza de toros de Alicante, lugar donde se celebraba el certamen, ejecutando el pasodoble de la zarzuela “La alegría de la huerta”, del maestro Chueca. Pieza estrenada en Madrid el 20 de enero de ese mismo años y cuya partitura musical había sido arreglada y adaptada por primera vez para su interpretación. Ante aquella novedad, y dada lo inédito de la sorpresa, la banda de Elda fue recibida, en pie, con atronadores aplausos por el público que llenaba el amplio coso alicantino.

Para interpretar la obra obligada del concurso, la “Segunda fantasía” de la ópera Otelo, de Verdi, el maestro Gorgé puso a sus pies la partitura, gesto al que correspondió el señor Pedrell, presidente del jurado, y miembros de éste, cerrando las suyas.

Antes de que los últimos compases fueran interpretados, estallaba una atronadora ovación del enfervorizado público arrebatado por la magistral interpretación hecha por la banda de Elda.

Las piezas de libre elección que cada banda ejecutó fueron las siguientes: la de Muchamiel “Estradella”, obertura del maestro Floton; la de Bocairente, “La Tumbale d’argent”, del maestro Saint Saenis; la de Cehegín “Ecos andaluces”, del maestro Lamo; la de Novelda, “Fantasía Española” del maestro G. Vaert; y la de Elda, “Sinfonía de la ópera Guillermo Tell”, de Rossini.

Tras la deliberación del jurado, presidido por el musicólogo y compositor maestro Felipe Pedrell Sabaté, el fallo del mismo fue fiel reflejo del transcurso del certamen. El primer premio, dotado con 3.000 pesetas, fue concedido a la Banda de Elda, dejando desierto el segundo para así enfatizar más todavía la alta calidad alcanzada por los eldenses y destacar la diferencia de calidad entre ésta y sus competidoras. Por su parte, el tercer premio fue concedido a la banda de Muchamiel.

A la finalización del certamen, las bandas participantes desfilaron por las calles alicantinas desde la plaza de toros hasta la Explanada, siendo recibidas con aplausos al paso de éstas. Por la noche hubo verbena en el citado paseo al borde del mar, en cuyo templete central tocaron los eldenses ante los miles de alicantinos congregados para escuchar a la banda ganadora.

Pronto llegó la noticia a Elda y el regreso de la banda municipal constituyó una apoteosis multitudinaria. Las autoridades municipales y una inmensa multitud recibieron a los triunfadores en Alicante. Las campanas de Santa Ana lanzaron su alegría al vuelo, como si Día de Gloria se tratase, comunicaban a toda la población el orgullo de la victoria musical eldense; las sirenas de las fábricas ulalaron al unísono en plan jubiloso y un tronar de tracas y cohetes fue el saludo del pueblo alborazado a quienes en tan alto lugar habían dejado el nombre de Elda.

Damas eldenses obsequiaron a don Ramón Gorgé con un hermoso ramo de flores que éste, acompañado por su Banda, autoridades y pueblo en general, depositó a los pies de la Patrona de Elda, la Santísima Virgen de la Salud, a la cual tenía el maestro Gorgé especial devoción, plasmada musicalmente en los hermosos villancicos y salves a la Patrona celestial de Elda, que se cantan en las festividades religiosas del 8 de septiembre.

Don Rafael Romero Utrilles, importante industrial de calzado eldense, regaló a don Ramón, como recuerdo de este triunfo, una batuta de ébano con incrustaciones de plata.

Durante décadas, mientras vivieron los músicos y sus hijos, aquella jornada del 10 de agosto del año 1900 fue recordada con el máximo orgullo, como un día áureo de la historia de la banda y de la propia ciudad de Elda.


La Banda municipal de Elda, dirigida por el maestro Ramón Gorgé.

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Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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