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26 FEB 2021 Fundado en 1956
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Fernando Obrador, de FICIA; Francisco Sogorb, alcalde de Elda; y Manuel Bonilla, primer presidente de FICE.

Ante el anuncio del alcalde Antonio Porta Vera, en diciembre de 1975, de no presentarse a la reelección en enero de 1976, se abrió un proceso de elección de nuevo alcalde, tras 16 años de alcaldía de Porta (1959-1975).

Tres candidatos se postularon para la alcaldía eldense, dos de ellos, independientes: Eloy Pastor Gonzálvez y Juan Navarro Busquier; y un tercero, concejal del ayuntamiento, Francisco Sogorb Gómez, segundo teniente de alcalde desde 1974. Los tres, empresarios de amplio reconocimiento social en la ciudad.

Será en el pleno municipal celebrado el domingo 25 de enero de 1976 cuando se procedió a la elección por votación de la corporación municipal. En la primera ronda de votaciones Sogorb obtuvo 8 votos, frente los 5 de J. Navarro y los 2 de E. Pastor. Ante la falta de mayoría cualificada se volvió a repetir la votación, habiendo descartado previamente al tercer candidato. El ganador fue Francisco Sogorb quien obtuvo la confianza de 9 de los concejales frente a los 6 votos a favor de Juan Navarro.

El domingo siguiente, 1 de febrero, F. Sogorb Gómez toma posesión del cargo de alcalde de Elda. Alta responsabilidad que ejerció hasta abril de 1979, cuando tras las primeras elecciones municipales democráticas, Roberto García Blanes le sucedió en la alcaldía eldense.

Tres años y dos meses de alcaldía de Paco Sogorb (1976-1979) claves en la historia de Elda durante el siglo XX en los que la juventud del alcalde imprimió un nuevo impulso a la ciudad, al tiempo que intentó demostrar una nueva forma de gobierno municipal. Todo ello en una trepidante situación, e incluso tensa en algunos momentos, de cambio político nacional (muerte de Teófilo del Valle, 1976), a la par que de intensa conflictividad laboral y sindical en el sector zapatero (Movimiento Asambleario, 1977) que pusieron a Elda en la picota informativa de toda España.

Delicada situación política a la que se sumaron, a nivel local, las demandas sociales de infraestructuras escolares y urbanas que vinieran a paliar las carencias de una población que durante la alcaldía de Sogorb superó el umbral de los 50.000 habitantes. Necesidades atendidas en persona por el alcalde mediante la atención a los colectivos demandantes y una intensa gestión personal antes los ministerios de Madrid.

Tres años de duro trabajo que vinieron a marcar el inicio de una nueva etapa de gobierno y de entender la política. Tres años en los que la Transición Democrática en Elda quedó caracterizada por la figura del alcalde Francisco Sogorb Gómez.

Paradójicamente, y por los azares de la historia, aquel mismo día en el que en Elda la dictadura del general Franco iniciaba su tránsito hacia la democracia, se producía, pero en la clandestinidad, la refundación de la agrupación del PSOE en Elda.

Francisco Sogorb Gómez en el momento de su juramento como alcalde de Elda, 1 de febrero de 1976. De pie, de izquierda a derecha: Camilo Valor Gómez, Regino Pérez Marhuenda, Pedro Pérez Marhuenda, José Amat Jover, José María Marí, Juan Verdú Picó, Antonio Porta Vera y Manuel Soriano Antón. De rodillas: Francisco Sogorb Gómez | Carlson.

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Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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