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Tal día como hoy, pero hace 118 años, el jueves 25 de mayo de 1899, Elda perdía quizás al más grande de todos sus hijos, al insigne tribuno político, orador, historiador y escritor Emilio Castelar. A los 67 años de edad, y estando convaleciente de la dolencia que le aquejaba, falleció en San Pedro del Pinatar (Murcia), en la conocida como “Casa del Reloj”.

Aunque nacido en Cádiz en 1832, desde su infancia adoptó a Elda como pueblo de origen. Innumerables son los escritos salidos de sus manos en los que reconoce su eldensismo, haciendo referencia a “Elda, mi pueblo”.

Con una dilatada carrera política caracterizada por su defensa a ultranza de los principios de democráticos de igualdad, su vida política culmina durante su mandato como presidente del gobierno de la I República, entre septiembre de 1873 y el 2 de enero de 1874.

Como demócrata combatiente luchó por la abolición de la esclavitud en la colonias españolas del Caribe y en su condición de católico practicante defendió la libertad de credos. Frente a las tesis federalistas de Pi y Margall, Castelar defendió una república unitaria, centralista y fuerte, al modelo francés. Su etapa de gobierno se caracterizó por su decidida lucha contra el carlismo y el cantonalismo, así como por los intentos de reforma de la administración de la isla de Cuba. Pensamiento y actuaciones que le granjearon enemigos dentro y fuera del republicanismo.

Plazas, monumentos y calles de muchas ciudades españoles, e incluso la Ciudad de Castelar, en la Argentina, rinden tributo perenne a nuestro paisano. Elda, Madrid, Cádiz y Sevilla albergan monumentos que perpetuán su memoria.