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A escasos dos días de celebrase la fiestas de Moros y Cristianos del año 1979, que tuvieron lugar entre el viernes 1 y el lunes 4 de junio, estuvo en Elda Rafael Rodríguez Martínez, delegado provincial de Turismo, girando visita tanto al castillo de la ciudad como al yacimiento arqueológico del Monastil.

El advenimiento de los ayuntamientos democráticos tras las elecciones municipales del 3 de abril de 1979 permitió cristalizar todo el inmenso caudal de necesidades sociales, urbanísticas y culturales de pueblos y ciudades de toda España. Elda no fue ajena a aquella dinámica. El interés y los trabajos que los miembros de la Sección Arqueológico del Centro Excursionista Eldense venían desarrollando desde 1959, en diversos puntos de la ciudad, habían calado en la sociedad. La nueva corporación municipal recogía dicha sensibilidad e iniciaba los primeros contactos para dar solución a quizás los dos principales problemas vinculados al Patrimonio Histórico que la ciudad tenía entonces. Retos que, desafortunadamente, y aunque en diverso grado, todavía siguen pendientes 38 años mas tarde.

El delegado provincial de Turismo se entrevistó con Roberto García Blanes, alcalde recién elegido, quien le expuso el interés del Ayuntamiento en recuperar tanto el castillo como el poblado ibero-romano del Monastil como espacio de uso cultural y ciudadano.

Tal y como recogen las crónicas periodísticas del momento se concluyó que ante el estado de ruina que presentaba el antiguo palacio de los condes de Elda “[…] la reconstrucción del antiguo alcázar resulta imposible [...]”, por lo que “[…] se sugirió … una limpieza a fondo del recinto del castillo […]”. Para dictaminarse que “En lo que fuera patio de armas podría instalarse un parador o restaurante, cuyos gastos de construcción podrían ser sufragados en un 50 % por el Ministerio.”

De aquella reunión, salió por una parte el compromiso de la redacción de un informe técnico sobre las necesidades económicas para la construcción del citado parador o restaurante, con el compromiso de ser elevado por la delegación provincial al propio ministerio en Madrid. Y por otra, permitió planificar los primeros trabajos arqueológicos de limpieza y desescombro desarrollados a partir de febrero de 1980 por la Sección de Arqueología del Centro Excursionista Eldense.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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