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Requena mantuvo un encuentro en público con el ministro de Ciencia, Investigación y Universidades Pedro Duque | Alfonso Durán.

El eldense Alberto Requena inaugura blog de ciencia en Valle de Elda. Hablará sobre la ciencia y la tecnología y todas las curiosidades que engloban. Es catedrático emérito de Química de la Universidad de Murcia.

Usted es poeta, ¿existe relación entre ciencia y poesía?

La poesía es musicalidad, armonía, emoción escrita, no solo sentimiento, sino sentimiento armónico, belleza. Una ecuación matemática es bella, su sencillez lo evidencia. Dirac, uno de los grandes de la física, reparaba en que era mucho más importante una ecuación bella que su veracidad. La evidencia de que la luz se curvaba por efecto de un objeto masivo, como ocurrió en la observación de Eddington, que supuso para Einstein un espaldarazo a su Teoría de la Relatividad le hizo decir a este: «No podía ser falsa una teoría tan bella».

¿Qué es lo más poético de la ciencia?

El descubrimiento: la emoción que se siente cuando el relato contempla encontrar explicación a algo que se desconocía. Indefectiblemente la sensación que se tiene siempre es que se descorre una cortina para responder a un interrogante y aparecen un sinfín de nuevos interrogantes.

La separación de ciencias y letras no tiene sentido.

Pues no, porque intelectualmente solo hay una cuestión: el conocimiento que hay que descubrir, describir y asimilar. Las letras lo hacen más digerible, ya que la rudeza de algunos aspectos científicos requieren de la suavización de la belleza para disfrutarlos.

Las letras perfilan las palabras, no hay que olvidar que lo primero son las palabras, contienen la esencia; las ideas se sustentan en palabras, no al revés. No seríamos humanos sin las letras. La dicotomía nunca tuvo sentido, los presocráticos y los socráticos ya nos lo enseñaron. Recordemos que primero fue “el verbo”, después vino lo demás.

Como experto en física cuántica, ¿cree que se podrán explicar en el futuro fenómenos que hoy no comprendemos?

Por supuesto, poco a poco avanzamos en la explicación de la naturaleza. Hoy manejamos, incluso, conceptos contraintuitivos, sin conocerlos con exactitud. La cuántica en boca de sus genitores, era algo de difícil explicación. Planck cuando presentó su modelo no creía en él. Pensemos que la experiencia vital de todos los humanos es que la energía es continua. Y Planck se descolgó diciendo que el espectro del sol solo se explicaba con una discontinuidad de la energía. Einstein murió combatiendo la cuántica, con las famosas variables ocultas, que nunca encontró y que ahora se han descartado definitivamente.

Pero la evidencia se impone y todo el avance tecnológico de hoy día tiene que ver con la cuántica, desde la electrónica hasta los ordenadores que están a punto de llegar al mercado: los computadores cuánticos.

Es concebible una teoría sobre el universo que razonablemente nos explique de dónde venimos y adónde es posible que vayamos, lo que la humanidad desde todos los tiempos ha intentado explicar, sin éxito, todavía.

Está en contacto con jóvenes universitarios, ¿cree que la ciencia en España tiene un buen nivel?

Desde todos los ámbitos se reconoce el excelente nivel de la ciencia en nuestro país. Desde mediados de los ochenta el salto ha sido cuantitativo y cualitativo. Hoy tenemos científicos en los lugares más destacados del mundo. Recientemente mantuve un encuentro en público con el ministro de Ciencia, Investigación y Universidades Pedro Duque, excelente persona, científico y ministro. Con personas como él, que saben bien lo que es y supone la investigación, España sería capaz de alcanzar los primeros puestos a nivel mundial. Hay que invertir en investigación, desde la convicción de que es lo único que nos puede catapultar a ser un país competente, progresar y propiciar mucho más bienestar del que tenemos hoy día. Los logros de la investigación compensan el ciento por uno. Las empresas debieran convencerse de que su futuro está en la investigación, en el desarrollo, no en la imitación, no en la copia.

¿No cree que la sociedad ha engañado a los jóvenes, encaminándoles para prepararse y ahora no hay futuro para ellos?

No creo que sea así. La sociedad siempre tiene razón, otra cosa es que pueda o no estar acertada. Hoy parece que la sociedad está algo o muy deteriorada en su escala de valores; es posible, incluso que esté algo enferma. Hay mil razones que lo justifican, no que lo explican. Muchos problemas de los que se endosan a los políticos son de la sociedad. Esto es más grave, porque la cura es mucho más complicada. Pese a todo, siempre hay valientes que siguen saliendo ante los problemas y algunos están preparados. Otra cosa es que prepararse, no necesariamente es como lo era antes.

Durante un tiempo se ha pensado que la especialización era la forma de abordar el mundo profesional, pero la volatilidad de las profesiones, como consecuencia de los cambios de la sociedad a nivel mundial, ha venido a dar al traste con esos planteamientos. Por ello, la preparación debe retornar al fundamento, permitir adaptarse a las necesidades emergentes de la nueva sociedad. La educación debe pasar a ser el elemento más importante que debe atender la sociedad. Tiene a su cargo las capacidades de las personas que pilotarán el futuro y que deben tener claro que tienen que mejorarlo. Si una sociedad no toma esto muy en serio, simplemente se mueve en la esfera del egoísmo o del inconsciente imperdonable, que la historia reclamará y condenará por incumplimiento de su propio deber.

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Acerca del autor

Autor: Alberto Requena

Este blog pretende ser una depresión entre dos vertientes: la ciencia y la tecnología, con forma inclinada y alargada, para que por la vertiente puedan circular las aguas del conocimiento, como si se tratara de un río; o alojarse los hielos de un glaciar de descubrimiento, mientras tiene lugar la puesta a punto de su aplicación para el bienestar humano. Habrá, así, lugar para la historia de la ciencia, las curiosidades científicas y las audacias científico-tecnológicas. Todo un valle.

El eldense Alberto Requena es catedrático emérito de Química de la Universidad de Murcia.

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