viernes, 19 de abril de 2024

Enigmas de la vida

Alberto Requena
7 octubre 2023
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Enigmas de la vida

Es inevitable que tengamos la sensación que el mundo científico y el tecnologico que le acompaña, nos transmiten una velocidad de desarrollo de auténtico vértigo. Se multiplican las noticias, se agolpan las propuestas, se suceden los logros. El grado de desarrollo que ha alcanzado la Humanidad no conoce parangón. Otra cosa es el progreso que debiera sobrevenir. No está nada claro que los beneficios estén bien orientados, ni que la repercusión de los beneficios de los avances, alcancen ponderadamente a todos. Eso requiere un análisis de otra naturaleza. Las estructuras económicas están situándose por encima de las sociales y el nexo no tiene precedentes, tampoco. Ni es la primera vez que ocurre, ni será la última, pero lo que es cierto es que es una situación inédita la que vivimos y esperemos que el conocimiento acumulado y la inteligencia de la Humanidad en su conjunto lo sepa solucionar.

Pero entre la ingente cantidad de nuevas tecnologías, que no son las de ayer y con mucha probabilidad son diferentes a las de mañana mismo, surgen interrogantes que, bien pensados, son eternos. Avanzamos en algunas direcciones y permanecemos ignorantes en otras. Es probable que las grandes preguntas que la Humanidad se hacía hace milenios, permanecen hoy dia en el mismo punto en que se encontraban en aquellos tiempos.

El misterio de la vida ha sido uno de los enigmas más profundos y persistentes a lo largo de la historia humana. Desde filósofos y teólogos hasta científicos y artistas, muchas mentes brillantes han intentado comprender y articular la naturaleza, el propósito y el origen de la vida. Pero vale la pena reflexionar en su contorno y ver el estado del arte. Uno de los perfiles es el propio origen de la vida, la denominada abiogénesis que nos lleva a preguntarnos cómo pudo comenzar la vida en la Tierra. Se han formulado muchas teorías, hipótesis variadas desde la sopa primordial hasta las fumarolas o sulfataras hidrotermales, el mar como genitor y el paso a la tierra posterior, pero lo que es el proceso que nos llevó exactamente a la formación de la primera célula viva, sigue siendo un auténtico enigma.

Si superamos o aparcamos, mejor, esta cuestión y abordamos la siguiente, nos sumergiríamos en el proceso de surgimiento de la conciencia y la autoconciencia. Mientras que otros organismos muestran niveles de conciencia, de forma que no se puede afirmar radicalmente que carecen de ella, en cambio, la autoconciencia, que no es sino la capacidad de reflexionar sobre uno mismo y ser consciente de la propia existencia, lo observamos de forma prominente en los humanos. El interrogante es qué es la conciencia y cuándo y cómo surgió, sigue manteniéndose como enigma en la actualidad.

Solemos centrar en la Antigua Grecia la formulación de las preguntas que consideramos fundamentales en los seres humanos. Sus inquietudes han permanecido a lo largo de la historia de la Humanidad. ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es el propósito de la vida? Siguen estando en vigor y mientras que la religión y la filosofía ofrecen interpretaciones, conjeturas tan sólo, la respuesta definitiva sigue siendo elusiva. Los creyentes soslayamos estos interrogantes, lo que no evita que estén ahí, sobreviviendo en el tiempo. Hay que aceptar que estos interrogantes son fundamentales, porque la proliferación de religiones y creencias, no zanja las dudas. En casos, las multiplica.

El marco de nuestra propia existencia sigue siendo un misterio, por cuanto sigue en vigor qué hay tras la vida o si la muerte es el final de nuestra existencia, lo que sería un final absoluto. A lo largo del tiempo se han configurado alternativas como la existencia del cielo, del infierno, la reencarnación y otras concepciones que ponen de manifiesto que es una preocupación fundamental para la que no se tiene respuesta. Sigue siendo un misterio.

La existencia de la propia vida nos sitúa en un interrogante de enorme trascendencia, que no podemos eludir de forma simple. La vida inteligente solamente es la que conocemos o puede haberla en otros lugares. En otros tiempos podría entenderse que era una pregunta retórica, pero con los avances científicos y tecnológicos de la actualidad, el interrogante de si estamos solos en el Universo, es una pregunta de carácter vital. No respondería a las cuestiones de fondo, que permanecerían inalteradas, pero si encaminaría nuestra comprensión del Universo en cierta medida. Sigue siendo un enigma de primer nivel.

Tras los experimentos de Urey y Bradley creando materia orgánica a partir de materia inorgánica, que supuso un salto de gigante en la concepción del origen de la vida, han seguido muchos avances científicos posteriormente, pero qué hace que algo esté vivo y cuáles son los elementos diferenciales (no solo operacionales) que distinguen a un organismo vivo de una materia inanimada, sigue siendo una incógnita. Ahora con el surgimiento de la Inteligencia Artificial, la cosa se vuelve más complicada. Ya no tiene validez la propuesta de Turing que validaba la inteligencia si no éramos capaces de distinguir las respuestas de una persona de las de una máquina. Los viejos patrones caen estrepitosamente ante la realidad que los supera. Sigue sin definirse con claridad la naturaleza de la vida.

En suma, aunque la teoría de la evolución explica cómo han surgido las diversas formas de vida a lo largo del tiempo, el destino final de la vida, ya sea en la Tierra o en el universo en su conjunto, sigue siendo un misterio.Mientras que la Ciencia ha avanzado enormemente en nuestro entendimiento de la vida, particularmente a través de disciplinas como la biología, la genética y la neurociencia, muchas de estas preguntas permanecen sin respuesta completa. Estas cuestiones fundamentales y nuestra búsqueda incesante de respuestas, reflejan la curiosidad y la capacidad reflexiva innatas de la humanidad. Es probable que el misterio de la vida continúe inspirando a generaciones futuras a buscar, cuestionar y maravillarse ante la complejidad y belleza de la existencia.

Alberto Requena
Alberto Requena
Acerca del autor

Este blog pretende ser una depresión entre dos vertientes: la ciencia y la tecnología, con forma inclinada y alargada, para que por la vertiente puedan circular las aguas del conocimiento, como si se tratara de un río; o alojarse los hielos de un glaciar de descubrimiento, mientras tiene lugar la puesta a punto de su aplicación para el bienestar humano. Habrá, así, lugar para la historia de la ciencia, las curiosidades científicas y las audacias científico-tecnológicas. Todo un valle.

El eldense Alberto Requena es catedrático emérito de Química de la Universidad de Murcia.

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