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22 SEP 2020 Fundado en 1956
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"Futuro: colapso y esperanza" es el nombre del mural que representa dos futuros, el que no quieren y el que sí.

Alrededor de 80 días y 375 litros de pintura ha costado la ejecución del proyecto “Futuro: colapso y esperanza”, el llamativo mural de 320 metros cuadrados que decora la fachada de un edificio de la que fue el edificio Telefónica, en Petrer. Previamente, sus creadores invirtieron tres meses para idear la construcción del concepto y del diseño,  de hecho, ya por octubre de 2019 comenzaron las solicitudes de permisos. Un proyecto que tenía previsto realizarse en un mes y medio aproximadamente para el evento de Artenbitrir 2020, que se suspendió, pero que, debido a las dificultades técnicas y la situación que ha vivido el país con la crisis sanitaria, ha tardado más de lo esperado y finalmente lo terminaron hace unos días.

La idea original era que participaran varios diseñadores, muralistas y otros expertos en diferentes artes. Sin embargo, la ejecución ha sido en su mayor parte realizada por Miguel Ángel García Álvarez y otros tres colaboradores que han intervenido de manera puntual. Asimismo, ha contado con Sergio de Lamo para dirigir y gestionar el proyecto.

Miguel Ángel García Álvarez y Sergio de Lamo son socios y forman parte de la cooperativa artística Doble 13. Vieron en este mural un proyecto ambicioso y, aunque en un principio iba a ejecutarse para Artenbitrir, la cancelación del evento por la crisis sanitaria no echó para atrás a los dos socios: “Cuando tuvimos que suspender el evento, hicimos una valoración de forma independiente como actividad de la empresa y, en consenso con la asociación y todos los involucrados, vimos viable seguir con el proyecto”.

"Futuro: colapso y esperanza" representa una dualidad. Es el futuro que quieren y el que no. En colapso, el mural a la izquierda muestra el caos, la destrucción: “Reúne la arquitectura de la historia. La huella que ha dejado el hombre en su paso. El protagonista ha perdido el tiempo y muestra en su expresión que las consecuencias de sus decisiones tienen un resultado. Representa los residuos, la sociedad mediocre y ese tiempo que no podemos recuperar”, describe de Lamo. El mural de la derecha, en cambio, representa “el futuro que queremos conseguir y por el que luchamos. Esa esperanza para caminar hacia un futuro mejor”.

García Álvarez explica que “para crear los paisajes nos hemos basado en lugares y elementos arquitectónicos reales que influyen en la composición y la iluminación de las figuras”. En cuanto a los personajes, “están basados en modelos reales a los que les hicimos una sesión fotográfica. Suele ser nuestro modus operandi”.

Ambos se sienten muy satisfechos con el resultado: “Es el proyecto más grande en el que hemos trabajado, y aunque hemos tenido nuestras dificultades desde que comenzamos y hemos pasado situaciones duras, el resultado habla por sí solo y estamos muy satisfechos”, comenta de Lamo. Miguel Ángel García Álvarez añade que “hay cosas por pulir, pero el resultado es satisfactorio”.

La situación por la COVID-19 afectó al proceso de elaboración del mural, aunque no fue la principal dificultad para su realización: “Al principio tuvimos que solicitar permisos, negociar temas con el ayuntamiento por las propiedades del espacio y después cuando comenzamos tuvimos problemas técnicos porque el proyecto estaba diseñado de una forma y hubo partes que debíamos ir construyendo sobre la marcha.”, comenta de Lamo.

Además, al ser un proyecto tan largo y costoso los gastos aumentaban: “Nosotros no cobramos un sueldo por esto y teníamos gastos del día a día: comida, gasolina…”. En este sentido, Artenbitrir apoyó una campaña de aportaciones de la gente para los gastos del proyecto. La respuesta fue muy buena y llegaron a recaudar unos 2.500 euros. No solo eso, sino que los patrocinadores ayudaron haciéndoles precios especiales o donando parte del material que necesitaban los artistas.

De este proyecto, Sergio de Lamo quiere grabar un documental para explicar todo el proceso que lleva un mural, desde el principio hasta el final. “Tenemos la necesidad de contar el trabajo que lleva todo esto porque no es un mural al uso, lleva muchos detalles y está muy cuidado todo el tema de iluminación y composición”, comenta de Lamo, quien añade que además han grabado las sesiones de fotos de los modelos y el proceso del diseño del mural.

Este documental tienen  previsto llevarlo a la próxima edición de Artenbitrir para que la gente pueda ver “el sacrificio que supone una representación artística de estas dimensiones”. Por el momento, siempre puede contemplarse la gran obra, porque ese mural pertenece ya a Petrer.

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