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Fundado en 1956

Crónicas Eldenses

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Imagen de José Martínez González en 1956.

Tras el convulso mandato del falangista José Mª Batllés Juan al frente del Ayuntamiento de Elda (1940-1943), y su destitución por el gobernador civil de la provincia, el 28 de enero de 1943, hoy hace 75 años, accedía a la alcaldía de Elda el empresario José Martínez González. Aquella corporación municipal, designada por el Gobierno Civil estuvo integrada por Miguel López Mora, como primer teniente alcalde; Julio Beneit Navarro, como segundo; y Antonio Porta Rausa, como tercer teniente alcalde. Figuraban como gestores: José Vera Millán, Joaquín Guijarro Pujalte, Juan José Amat Pérez, Maximiliano Aguado Bernabé, Francisco Juan Amat; Rafael Gras Anaya, José Arráez Verdú, Gabriel González Vera y Pedro Bellot Escandell. Sin embargo, la toma de posesión efectiva del nuevo alcalde no tuvo lugar hasta el 3 de febrero por hallarse de viaje de negocios.

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De izquierda a derecha: Asunción Casáñez, Antonio García Miralles, Pedro Rico Rico, Luis Mira Belmonte y Manuel Alfaro.

A los escasos dos meses del fallecimiento del general Franco y presagiando los nuevos tiempos democráticos que se avecinaban, el 25 de enero de 1976 se firmó el acta de reconstitución de la Agrupación Socialista de Elda.

Hoy hace 42 años, diecinueve eldenses firmaron aquel documento por le cual el PSOE volvía a estar presente en nuestra ciudad. De aquellos diecinueve, ocho eran antiguos militantes de la década de los años treinta, uno de los cuales Diego Iñíguez, había llegado a ser consejero anarquista en el Consejo Municipal de Elda durante la Guerra Civil.

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Imagen actual de la bandera de 1883 | Jesús Cruces.

Lejos quedan los recuerdos de aquella pequeña villa agrícola, de apenas 4.328 habitantes, que empezaba el año 1877 y que se preparaba para la celebración de la festividad de San Antón y las posteriores fiestas de Moros y Cristianos.

Conocido es como, tras la celebración del día de San Antón, el 17 de enero, se procedía durante los tres días siguientes, pero especialmente los dos primeros a la celebración de esta festividad. Un testigo anónimo, pero bajo cuya pluma adivinamos descubrir al erudito Lamberto Amat y Sempere, nos legó una crónica periodística de excepcional belleza e enorme interés histórico y festero, que, sin mas palabras, ahora reproducimos íntegramente para deleite de festeros y amantes de la historia de Elda:

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En un viaje cargado de simbolismo republicano, el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, visitó Elda un sábado 16 de enero de 1932 para proceder a la colocación de la primera piedra del monumento que la ciudad de Elda iba a erigir al eminente tribuno eldense, Emilio Castelar, con motivo del centenario de su nacimiento.

Desde Alicante, y pasando previamente por Monforte del Cid, Alcalá-Zamora llegó a Elda sobre las 10:20 horas, donde le esperaba una intensa agenda.

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Panorámica de Elda nevada en 1957.

Solo los más mayores se acordaban vagamente de la gran nevada de 1926, pero todos los eldenses guardaban fresco el recuerdo de las nevadas de 1957 y 1958 que tiñeron de blanco las calles y tejados de la ciudad. Pero nadie podía imaginar en la madrugada del día 11 de enero, de hace 58 años, lo que sucedería que sucedería a partir de las 11 de la mañana.

El lunes, 11 de enero de 1960, cayó sobre Elda la mayor nevada de todo el siglo XX. La mañana amaneció lluviosa y pronto se advirtió que entre la llovizna iban mezclados copos de nieve. Hacia las once, los copos de nieve arreciaron y la lluvia se tornó en solo nieve … A mediodía, la nevada roló a ventisca que soplaba con fuerza, dificultando el tránsito de personas y vehículos por las calles.

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Imagen de uno de los primeros ángeles del cementerio | Jesús Cruces.

A finales del siglo XIX el pequeño cementerio municipal situado en el cruce de la carretera nacional con el camino de Petrel ya se había quedado pequeño para aquella villa agrícola que,  gracias a la industria del calzado, estaba transformándose en ciudad.

La saturación del primer camposanto municipal eldense llevó al ayuntamiento a adquirir unos terrenos a las afueras de la villa, en un lugar apartado, bien comunicado y aireado. A tal fin, el 21 de junio de 1902 y siendo alcalde el médico Manuel Beltrán Aravid, el ayuntamiento adquirió unas parcelas junto a la carretera de Ocaña y la rambla de Anchurieta (o de Puça) por valor de 3.750 pesetas; siendo adjudicada la construcción del nuevo cementerio a Antonio Vicedo Navarro, de Petrer, por un valor de 14.646 pesetas y según plano proyectado por Pedro León Navarro, maestro de obras.

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Alberto Navarro junto con Juan Pascual Azorín, alcalde de Elda, tras su nombramiento como Hijo Predilecto de la ciudad de Elda, en abril de 2004.

Una víspera del día de Reyes se nos fue el cronista oficial de la ciudad de Elda. El 5 de enero de 2007 fallecía Alberto Navarro Pastor.

Nombrado cronista oficial el 15 de noviembre de 1955, durante 51 años ejerció magistralmente de cronista. Siempre preocupado por el panorama cultural de Elda, su inquietud finalmente cristalizó en la fundación del semanario Valle de Elda, como elemento de información comarcal y local, pero también como plataforma de divulgación y difusión de contenidos culturales de nuestra historia, nuestras costumbres y nuestras fiestas.

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Nadie se podía imaginar al alba del sábado día 4 de enero de 1958 que, en pocas horas, una lluvia de 4 millones de pesetas iba a alcanzar durante esa mañana a unos centenares de vecinos de eldenses y petrerenses. Todo se precipitó cuando los niños del madrileño colegio de San Ildefonso cantaron por la radio el número 18.555 en el conocido “Sorteo Extraordinario del Niño”, organizado por la Lotería Nacional con motivo del Día de Reyes desde el año 1942.

Nadie daba crédito a la noticia, pero esta, junto con la alegría de los agraciados, se extendió como reguero de pólvora conforme llegó el mediodía: ¡En Elda y Petrer habían tocado 4 millones de pesetas!

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Sierra Camara.

Hoy hace 157 años se celebró la última de las subastas que en ámbito del antiguo condado de Elda vino a privatizar la totalidad de los montes que hasta el momento habían tenido consideración de dominio público y cuya explotación había permitido bien obtener ingresos a los ayuntamientos (bienes de propios) o bien atender a las necesidades de la población más pobre (bienes comunales).

Con la Desamortización de 1855, promulgada el 3 de mayo a instancias de Pascual Madoz, ministro de Hacienda del gobierno progresista del general Espartero, todos los bienes de propios y comunales propiedad de los ayuntamientos, entre los que se encontraban los montes y dehesas comunales, pasaron a propiedad del Estado y se declararon en venta.

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Fue en 1903 cuando don Renato Bardín Delille construyó en las afueras de la entonces villa de Elda, a la vera de la carretera nacional, una promoción inmobiliaria para dar solución al tremendo problema de escasez de  viviendas de la Elda que empezaba a ser receptora de gentes venidas de localidades vecinas, en busca del trabajo propiciado por la incipiente industria del calzado. Viviendas dispuestas una en planta baja y la otra en la primera planta que fueron construidas a ambos lados de una calle, también abierta por este acaudalado hombre de negocios de Alicante.

Construidas a lo largo de todo el año 1903, el problema vino cuando hubo que darle denominación oficial. El Sr. Bardín, de motu propio,  bautizó a dicha calle con el nombre de “Calle París”, en recuerdo de su origen francés. Aquella atribución de una competencia municipal motivó la intervención del concejal Manuel Vera Pérez en el pleno municipal del 29 de diciembre de 1903, en la que manifestó su disconformidad con la intitulación referida sin la correspondiente autorización del consistorio eldense; proponiendo que al nuevo vial que se incorporaba al callejero eldense se le dieron el nombre de “Conde Coloma”.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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