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Vista del antiguo cementerio en 1939, en la que se aprecia perfectamente el perímetro que ocupó hasta su completa demolición en 1934.

Un sábado, 4 de enero de 1903, se procedía a la clausura del antiguo cementerio municipal y a la inauguración del nuevo camposanto eldense.

Desde que se prohibió el enterramiento regular de personas dentro de las iglesias y durante 86 años, entre 1815 y hasta enero de 1903, el cementerio eldense estuvo en las afueras de la población, en la confluencia de la antigua carretera nacional N-330 con el camino de Petrer, donde hoy se levanta la rotonda de las Fallas y el Jardín de la Concordia .

El crecimiento demográfico sostenido de la entonces villa de Elda a lo largo del siglo XIX, pero en especial en la segunda mitad del siglo, obligó al ayuntamiento eldense a habilitar y construir un nuevo camposanto donde descansar los cuerpos de los eldenses fallecidos. Será bajo la alcaldía del liberal Manuel Beltrán Aravid, más conocido como “el médico Beltrán”, cuando el ayuntamiento aborde su construcción. Para lo cual fueron adquiridos, en junio de 1902 y por un precio de 3.750 pesetas, los terrenos necesarios junto a la entonces denominada “ rambla de Anchurieta ” (act. rambla de Puça) y la carretera de Madrid; siendo adjudicadas las obras de construcción de las tapias, nichos y urbanización a favor de Antonio Visedo Navarro, maestro de obras de Petrer, por valor de 14.646 pesetas y cuya primera piedra fue colocada el 18 de agosto de 1902 en medio de un ambiente de gran fiesta, con concurrencia del “todo Elda” del momento y las fuerzas vivas de la villa, además de una gran multitud de vecinos.

Siguiendo los planos elaborados por el maestro de obras Pedro León Navarro, la construcción se prolongó durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1902.

Un sábado, 4 de enero, de hoy hace 116 años, se procedía a su inauguración oficial y consiguiente clausura del viejo camposanto eldense. Poco tardaría el nuevo cementerio en ser inaugurado “de hecho”. A los escasos días de abrir sus puertas, falleció en Elda la joven Catalina Brotons Alfonso, de 17 años de edad, siendo la persona que inauguró, con su inhumación el día 9 de enero, el cementerio.

Si bien el nuevo cementerio eldense recibió la denominación oficial de “Cementerio Cristo del Buen Suceso”, no cuajó tal nombre, siendo pronto conocido como “cementerio de Santa Bárbara” por estar situado en el camino que conducía hacia la partida del Guirney donde se ubica el caserío de la santa patrona del arma de artillería.

Vista aérea de Elda con indicación del lugar donde se situó el antiguo cementerio .

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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