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Plaza de la República, de Elda (actual Plaza de la Constitución) durante la lectura de los Trece Puntos de Negrín, el domingo, 22 de mayo de 1938

Mayo de 1938. Transcurría el segundo año de la guerra. El territorio republicano había quedado partido en dos tras la ofensiva franquista en el frente de Aragón que había llevado a las tropas del general Alonso Vega al Mediterráneo por Vinaroz (Castellón).

Un domingo 22 de mayo de 1938 el entonces Consejo Municipal (actual Ayuntamiento), presidido por Manuel Bellot Orgilés, convocó a todos los vecinos de la ciudad a la plaza de la República (actual plaza de la Constitución) para dar lectura a la primera gran declaración pública del gobierno presidido por Juan Negrín. Declaración más conocida como los “Trece puntos de Negrín”.

Elda era entonces una ciudad de retaguardia. Acogía a varios miles de personas refugiadas de los frentes bélicos, entre ellos niños y niñas, procedentes de Madrid y de Asturias. La escasez de alimentos básicos empezaba a hacerse patente en el suministro a la población de los artículos de primera necesidad.

Por orden gubernamental y el mismo día en todos los pueblos del territorio español bajo gobierno de la República, el 22 de mayo de 1938 se procedió a dar a conocer a todos los vecinos la propuesta del gobierno conocida como los “Trece puntos de Negrín”. Aquel acto fue de obligado cumplimiento en todos los municipios, siendo necesario dejar plasmada de forma gráfica la concentración de los vecinos en las plazas o lugares donde se leyesen y diesen a conocer.

Texto del bando municipal emitido por el Consejo Municipal de Elda el sábado, 21 de mayo de 1938

En Elda tenemos la fortuna de haber conservado una foto que hasta el momento ha sido mal interpretada y mal fechada y que debe corresponderse con total seguridad a aquel día de hace 81 años, en la que unos centenares de eldenses escucharon los famosos “Trece puntos” con los cuales el gobierno de la República pretendió buscar apoyos internacionales para finalizar la Guerra Civil mediante una paz negociada con los sublevados. Programa conciliador rechazado de plano por el general Franco que, tras el éxito militar de la ofensiva de Aragón, se supo próximo a ganar la guerra e imponer la rendición incondicional.

Escasos 11 meses quedaban para el final de la guerra. De mayo del 38 a abril del 39, los acontecimientos se precipitaron; el agotamiento, cansancio y desánimo militar era patente; la disensiones internas hicieron mella en la cohesión republicana y la República Española fue abandonada a su suerte por las potencias occidentales. Tras la caída de Cataluña en manos franquistas, la suerte estuvo echada para la República.