SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

29 NOV 2020 Fundado en 1956
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El año 1820 encaraba ya su recta final. Hacía varios meses que el sistema constitucional había sido repuesto tras la sublevación, encabezada por Rafael Riego, de las tropas acantonadas en Andalucía destinadas a sofocar la insurrección en las provincias americanas.

El nuevo gobierno liberal tuvo las condiciones políticas necesarias para emprender la Hacienda Pública que había quedado pendiente tras la abolición del sistema constitucional en 1814 por Fernando VII. Reforma que pretendió la creación de un único mercado estatal bajo las mismas normas e igual fiscalidad, así como el establecimiento de un sistema aduanero racional y libre de las trabas del sistema del Antiguo Régimen. Medidas que pretendían favorecer la reactivación y fomento de la economía nacional, al tiempo que proporcionar recursos financieros al Estado.

Será un 8 de noviembre de 1820, cuando por medio del Decreto LXXXIII de las Cortes Generales, se procedió al establecimiento de aduanas y contrarregistros en todo el ámbito del estado. En la entonces provincia de Valencia (antiguo Reino de Valencia y actual Comunidad Valenciana) se establecieron dos aduanas: en los puertos de Valencia y de Alicante, habilitadas para el comercio exterior desde donde poder importar y exportar, así como para el comercio con los virreinatos americanos. Y junto con las adunas, un total de 10 contrarregistros aduaneros

El nuevo sistema aduanero consistía en una doble línea: la primera de aduanas; la segunda de contrarregistros, situada de 4 a 5 leguas al interior de la primera. Sistema en el que toda mercancía importada o exportada debía pasar en orden inverso por ambas instalaciones, a fin de ser considerada legal su entrada o salida en España. Esta doble línea buscaba un control más estricto de todo el comercio exterior para evitar así el contrabando y el tráfico mercantil al margen de la ley, al tiempo que incrementar la recaudación fiscal y lo recursos financieros del Estado.

Provincias españolas anteriores a la división provincial de 1833.

Elda, por su situación en el Camino Real, ya en la frontera con la antigua provincia de Murcia (Sax y Villena) fue una de las villas elegidas para el establecimiento de una de estos contrarregistros interiores de la aduana de Alicante, junto a otros en Alcoy, Rojales y Elche, en la actual provincia de Alicante.

El nuevo sistema aduanero resultó de difícil implantación en toda España por la precariedad y falta de dotación de recursos en los mismos, además de suponer molestias para el comerciante legal. Sabemos de una propuesta de la Comisión de Hacienda y Comercio de la Cortes Generales en 1821 para modificación de las aduanas y la supresión de todos los contrarregistros.

Pero todo quedó cercenado de golpe por la reacción absolutista y la restauración del Antiguo Régimen de la mano del ejército de los “Cien Mil Hijos de San Luis” en 1823. Toda la legislación liberal del trieno 1820-1823 fue abolida.

Al respecto del contrarregistro de Elda y dado el déficit de la investigación histórica local en periodo tan importante como el siglo XIX, poco o nada sabemos de aquel control aduanero eldense. ¿Dónde se situaba? ¿Quiénes estuvieron al frente? ¿Cuántas y qué mercancías pasaron por él? Toda una serie de incógnitas que quedan pendientes para la investigación de los jóvenes historiadores e investigadores interesados por la historia local.

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Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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