SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
Visto: 11718
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
Imagen de archivo de la piscina El Lido | CEFIRE.

El crecimiento demográfico de la ciudad de Elda, que en 1931 ya había alcanzado los 13.445 habitantes, conllevó también el surgimiento de espacios para la diversión y el esparcimiento, en especial durante el verano para mitigar las calores estivales. A los baños del Sapo, situado en la rambla homónima junto a la estación del ferrocarril, y a los baños de la Alfaguara, junto al puente de la Estación, se vino a sumar el “Balneario del Lido”.

Hoy hace 86 años, un 16 de julio de 1931, se inauguraba la piscina “Balneario Lido”. Construida donde actualmente se levanta la antigua fábrica de Kurhapies, con sus 50 metros de longitud por 18 metros de ancho y 1,60 metros de profundidad, durante tres décadas, hasta 1967 cuando fue demolido, el Lido, como fue conocido popularmente, fue un lugar concurrido por la población más joven y deportista. Frente a los anteriores lugares de baño, que no eran más que balsas de almacenamiento de agua para el riego agrícola, el Lido, aún sin dejar de ser lo mismo, estaba dotado de una mínima infraestructura deportiva con dos trampolines para la ejecución de saltos de palanca (5 metros de altura) y de trampolín; así como 50 casetas individuales provistas de bancos, perchas y espejos para poder cambiarse y guardar la ropa durante el baño.

Para su inauguración, se contó con la presencia y actuación del deportista alicantino Paco Ortiz, campeón de España de saltos de trampolín y palanca, quién en Elda tuvo dos buenos admiradores y discípulos, caso de Santiago Bellod y Miguel Justamante, quienes en los campeonatos de natación organizados en verano, durante los años previos a la guerra civil, copaban los premios en diversas modalidades.

 El deportista Paco Ortiz durante una exhibición de natación en Alicante| Alicante Vivo.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir