martes, 18 de mayo de 2021

Nace la calle Dahellos

Gabriel Segura
13 March 2021
2.936
Nace la calle Dahellos
Vista de la calle Dahellos hacia 1965.

Transitaba el segundo lustro de la década de los años 50 y la ciudad de Elda proseguía imparable su transformación urbana. Tras el estancamiento demográfico durante los años más duros de la posguerra (1939-1945), se había iniciado un tímido pero constante incremento demográfico que en 1956 situaba a la ciudad al borde de los 25.000 habitantes.

La iniciativa política de modernización de la ciudad, impulsada por el alcalde José Martínez González y basada en la visión del arquitecto municipal Miguel López, a través del plan general de alineaciones y de los sucesivos planes de instalación del alcantarillado público, de la extensión del alumbrado público y del asfaltado y pavimentación de las calles de la ciudad favorecieron unas mejores condiciones para que la iniciativa privada promoviera el desarrollo del parque de viviendas que demandaba la ciudad.

En ese contexto, hoy hace 65 años se concede la primera licencia municipal de obras para la construcción de un edificio de viviendas en la recién abierta calle Dahellos. 

Chalet y fábrica de Rafael Romero Utrilles (posteriormente de Pedro Bellod), en el lugar donde posteriormente se abrirá la calle Dahellos

Esta calle tan eldense, cuyo nombre no volveremos a ver repetido en ninguna otra población, tuvo su origen en la demolición del antiguo chalet y fábrica de Pedro Bellot, que antes había sido propiedad del Rafael Romero Utrilles. Complejo fabril, situado frente a la actual calle Ortega y Gasset (ant. del Vall y Médico Manuel Beltrán) y que cerraba el crecimiento de la ciudad hacia el Sur.

En septiembre de 1955 se autorizó a Federico Agüera, propietario de los terrenos resultantes de la comentada demolición, a la apertura de calles y a la urbanización de la zona. Y meses más tarde, un 13 de marzo de 1956, se concedió licencia de obras al primer grupo viviendas de la calle Dahellos, constituido por un edificio de planta baja y cinco pisos. Autorización municipal que recogía la prohibición taxativa de no poder habitar las viviendas hasta la total urbanización de la calle.

Aquel martes de marzo también se autorizó la construcción de una amplia sala de cine en dicha calle. Sala de espectáculos que venía a constituir la ampliación del Cine Cervantes.

Poco a poco, la recién nacida calle Dahellos fue viendo como sus aceras se poblaban de nuevos edificios de viviendas, con amplios bajos comerciales; al tiempo que unos años mas tardes se construyó el edificio de Correos y Telégrafos (1966).

Así, aquella entonces joven calle, de apenas 135 metros de longitud, cuyo nombre rendía recuerdo al origen ibérico-romano de la ciudad, pronto inició un pulso con la veterana calle Nueva para arrebartarle la primacía comercial y social. Nueva y moderna urbanización con anchas aceras, amplias viviendas, abundantes locales comerciales, servicios de ocio y gestión, permitieron constituirse a la calle Dahellos en el escaparate de la nueva Elda que estaba por venir en la década de los años sesenta.

Sesenta y cinco años después, esta calle tan eldense languidece tristemente. Aún a pesar de los esfuerzos municipales por modernizar su urbanización, el progresivo traslado de la polaridad de la ciudad hacia el Sureste (primero al Juan Carlos I y luego a la Gran Avenida) arrebató a Dahellos la alegría y el bullicio comercial y ciudadano, convirtiéndola en un parte más del gran eje de circulación rodada que permite atravesar de Sur a Norte la práctica totalidad de la ciudad.

Vista de la actual calle Ortega y Gasset hacia 1920

Gabriel Segura
Gabriel Segura
Acerca del autor

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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