sábado, 16 de octubre de 2021

50 años sin cortejos fúnebres

Gabriel Segura
17 agosto 2021
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50 años sin cortejos fúnebres

Al igual que la sociedad evoluciona, los usos y costumbres sociales vinculados al duelo y honras fúnebres por el fallecimiento de una persona también lo hacen. El acelerado ritmo de crecimiento poblacional y urbanístico de Elda durante la década de los años sesenta impuso la necesidad de adoptar nuevas normas para que los cortejos fúnebres no alterasen la cada vez mayor circulación de vehículos por las calles de la ciudad.

Será un 16 de agosto de 1971 cuando, de mutuo acuerdo entre el obispado de Orihuela-Alicante y el Ayuntamiento de Elda, entró en vigor una nueva norma que regulaba los cortejos fúnebres y que venía a interrumpir la ancestral tradición de acompañar al cadáver desde su domicilio, en el que se había instalado el velatorio, hasta la correspondiente iglesia parroquial para celebrar la misa “de corpore insepulto”.

Unos cuantos años antes, ya había sido suprimido el cortejo fúnebre andando desde la iglesia hasta el cementerio municipal por igual motivo: la no interrupción del tráfico rodado que circulaba por la carretera nacional N-330, que atravesaba por en medio de la ciudad; además de velar por la seguridad de la familia y acompañantes al caminar junto a cada vez un mayor número de automóviles y camiones en ambos sentidos.

A tal fin, en días previos y en reunión convocada al efecto en el ayuntamiento a la que asistieron Francisco Miró Cremades, concejal-delegado de Tráfico; el reverendo Don Antonio Poveda Maciá, arcipreste de Elda; y el representante de las agencias locales de pompas fúnebres y seguros de decesos, se comunicó a estos últimos dicha nueva norma.

Así, hace 50 años, se suprimió el acompañamiento andando del cadáver desde su domicilio hasta la iglesia parroquial; imponiéndose que el cuerpo del difunto llegara en vehículo fúnebre a la puerta principal del templo, donde sería recibido por el clero.

Tras la correspondiente misa funeral en presencia de familiares y amistades, se realizaría la despedida del duelo en la misma puerta mayor, desde donde en vehículos el cortejo se dirigiría al cementerio a marcha normal de automóvil.

Elda se sumaba así a la nueva tendencia ya implantada previamente en Alicante y Elche.

Gabriel Segura
Gabriel Segura
Acerca del autor

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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